Nacimos de una frustración compartida
En 2014, varios de nosotros trabajábamos en grandes agencias de publicidad. Campañas millonarias para marcas internacionales. Creatividades premiadas. Pero algo no encajaba.
Veíamos cómo el panadero de la esquina, la clínica veterinaria del barrio o el taller de toda la vida luchaban por sobrevivir mientras grandes franquicias copaban las búsquedas de Google. Negocios con décadas de experiencia y clientes fieles, invisibles en el mundo digital.
Decidimos que podíamos cambiar eso. Fundamos quaint-shelter con una premisa clara: aplicar las mejores prácticas del marketing digital a negocios locales, con presupuestos realistas y resultados medibles.